Sanae Takaichi, la primera mujer en asumir como primera ministra en la historia de Japón, cumplió su primer año al frente del gobierno nacional con el objetivo de consolidar su permanencia en el poder. Durante estos primeros doce meses de gestión, la mandataria de perfil marcadamente conservador ha desplegado una agenda orientada a sostener la línea política de su mentor, el fallecido ex primer ministro Shinzo Abe.
Sin embargo, el escenario para la jefa de gobierno se ha vuelto más complejo en las últimas semanas. La caída en sus índices de aprobación ciudadana comenzó a generar incertidumbre en torno a su futuro político y a la estabilidad de su mandato en la conducción del Ejecutivo japonés.
