Los precios internacionales del petróleo registraron un incremento superior al 2%, llevando la cotización del barril de Brent por encima de los 111 dólares. El repunte se produce en un contexto de renovada volatilidad e incertidumbre en los mercados energéticos globales.
El alza responde principalmente a la preocupación de los operadores frente a nuevos ataques contra la infraestructura energética en Arabia Saudita. Las agresiones a instalaciones clave reavivaron los temores respecto de posibles interrupciones en el suministro proveniente de uno de los mayores exportadores de crudo del mundo.
