Desde Davos, Javier Milei respaldó el esquema de bandas cambiarias como una herramienta para “acotar la volatilidad” y darle al mercado una referencia de que el tipo de cambio no “puede valer cualquier cosa”, mientras su Gobierno avanza hacia una mayor liberalización.
En política exterior, definió a China como “una fuente de oportunidades” para ampliar mercados, pero marcó que, si la discusión se vuelve geopolítica, el alineamiento argentino es con Estados Unidos. En ese marco, elogió a Donald Trump y a Marco Rubio por la detención de Nicolás Maduro (según sus dichos, ocurrida el 3 de enero) y apoyó el plan estadounidense para Venezuela en tres etapas; además, se mostró optimista por una eventual liberación del gendarme Nahuel Gallo, detenido desde diciembre de 2024.
También intentó bajar el tono con Brasil: dijo que con Lula da Silva mantiene una relación “adulta” y que empuja dentro del Mercosur una agenda más flexible para acelerar acuerdos comerciales. En la agenda paralela del foro, firmó la adhesión al “Consejo de Paz” impulsado por Trump y mantuvo reuniones con Rubio y Jared Kushner antes de regresar a Buenos Aires.
