Quedaba apenas una semana para la fecha límite del 1 de agosto, cuando Japón y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo arancelario del 15%.
Tokio había logrado evitar el peor escenario posible: que la administración Trump impusiera aranceles del 25% a partir del mes siguiente.
Japón logró reducir no solo lo que Trump llama «aranceles recíprocos» sino también el arancel a los automóviles.
