El expresidente, que se enfrenta a más de 40 años de cárcel por intentar un golpe de Estado, no podrá hablar con su hijo ni contactar con embajadores extranjeros.
El Tribunal Supremo afirma tener pruebas de que el político planeaba abandonar el país. Bolsonaro será vigilado las 24 horas y deberá mantenerse alejado de las redes sociales por orden de Moraes.
