Israel ha intensificado su campaña militar contra Irán con una serie de ataques sobre “símbolos” y objetivos estratégicos en Teherán, incluyendo la prisión de Evin, el polémico “reloj de la destrucción”, bases de la Guardia Revolucionaria y aeropuertos militares, una ofensiva que el ministro de Defensa israelí calificó de “sin precedentes”. Estas acciones, iniciadas el 13 de junio bajo la “Operación León Ascendente” o “Rising Lion”, buscan debilitar las capacidades nucleares, misilísticas y represivas del régimen iraní. En respuesta, Irán ha lanzado misiles balísticos contra diversas regiones de Israel, provocando cortes de electricidad y daños, mientras EE.UU. se ha sumado con bombardeos preventivos sobre instalaciones nucleares de Irán, alegando haber neutralizado su capacidad de fabricar armas atómicas. Irán, por su parte, amenaza con atacar intereses estadounidenses y cerrar el estrecho de Ormuz, lo que ha generado alerta internacional y preocupación por una escalada regional
