Los hutíes de Yemen han declarado un bloqueo naval contra Arabia Saudí, una medida que amenaza con agravar las tensiones en la región y repercutir en el comercio marítimo global. Esta acción fue anunciada tras días de roces con Arabia Saudí, con quien los hutíes libraron un prolongado conflicto que generó una de las peores crisis humanitarias a nivel mundial.
El portavoz militar hutí, Yahya Saree, comunicó la imposición del bloqueo de forma inmediata, calificándola de «ecuación de ‘ojo por ojo'» en respuesta al «bloqueo injusto del reino contra los yemeníes durante más de 10 años». Saree advirtió que cualquier acción «insensata» de Arabia Saudí será respondida con una escalada «integral y decisiva». Esta decisión reviste particular importancia dado que Arabia Saudí había potenciado el uso de rutas alternativas, como oleoductos hacia el mar Rojo, para la exportación de petróleo, frente a las restricciones en el estrecho de Ormuz. Un bloqueo efectivo en el mar Rojo, que conecta con el estrecho de Bab el Mandeb, podría impactar severamente las exportaciones mundiales de crudo, que atraviesan una vía por donde transita cerca del 12% del comercio global.
La escalada se enmarca en un contexto de continuos ataques cruzados entre Irán y Estados Unidos, que han mermado drásticamente el tráfico marítimo en Ormuz. El ejército saudí, a través de su portavoz Turki al Malki, aseguró que mantendrá abierto el paso hacia el mar Rojo y amenazó con represalias ante cualquier intento de bloqueo hutí. Al Malki calificó las amenazas como «una flagrante violación del derecho internacional» y «actos de piratería marítima».
Las tensiones se agudizaron la semana pasada luego de que Arabia Saudí bombardeara el aeropuerto internacional de Saná para impedir el aterrizaje de una aeronave iraní, acusando a los hutíes de intentar establecer una «nueva realidad» con soberanía paralela. Los hutíes respondieron con ataques de misiles y drones contra el aeropuerto internacional saudí de Abha. Simultáneamente, los choques entre Irán y Estados Unidos persisten, con ataques iraníes a Kuwait, Bahréin y Jordania en respuesta a bombardeos estadounidenses, y reportes de «explosiones» en buques cisterna en Ormuz atribuidas por la Guardia Revolucionaria iraní a una ruta «insegura» guiada por Estados Unidos.
