Los precios internacionales del petróleo registraron un nuevo incremento, superando la barrera de los 90 dólares por barril. Este aumento se produce en un contexto de renovadas tensiones geopolíticas en Medio Oriente, que impactan directamente en los mercados energéticos globales.
La escalada de los valores se aceleró tras un incidente ocurrido durante la noche, cuando una embarcación fue impactada por un proyectil no identificado. El suceso tuvo lugar a aproximadamente cinco millas náuticas del Estrecho de Ormuz, una ruta marítima crucial para el transporte de petróleo a nivel mundial.
Este estrecho es un punto neurálgico para el comercio internacional de crudo, y cualquier interrupción o incidente en sus cercanías genera una inmediata reacción en los mercados. La incertidumbre sobre la autoría y las implicancias del ataque contribuyen a la volatilidad y al alza de los precios del combustible.
