Alemania volvió a endurecer este lunes su postura frente a Moscú al convocar al embajador ruso en Berlín, Serguéi Necháyev, por lo que definió como “amenazas directas” contra objetivos situados en territorio alemán. El Ministerio de Exteriores presentó la medida como una respuesta a una escalada deliberada destinada a intimidar a la República Federal, erosionar su respaldo a Ucrania y poner a prueba la cohesión política y social del país. Berlín afirmó que no se dejará amedrentar y calificó de “completamente inaceptables” tanto esas amenazas como las actividades de espionaje atribuidas a Rusia.
La protesta alemana se produjo después de que el Ministerio de Defensa ruso difundiera una lista de 21 empresas europeas presuntamente vinculadas a la producción de drones para Ucrania, entre ellas tres firmas radicadas en Alemania. Para las autoridades alemanas, ya no se trata de advertencias generales contra Occidente, sino de una señal más concreta y agresiva, al exponer públicamente compañías específicas y sus ubicaciones. En Berlín interpretan la maniobra como parte de una estrategia de guerra híbrida, en línea con otros episodios recientes que incluyen sabotaje, ciberataques, campañas de desinformación e intentos de injerencia.
La nueva citación del diplomático ruso se suma a la de diciembre de 2025, cuando el mismo Necháyev ya había sido convocado por un ciberataque y una operación de desinformación que el Gobierno alemán atribuyó a Rusia en plena campaña electoral federal. La tensión escaló todavía más pocos días después de la reunión del Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania celebrada el 15 de abril en Berlín, donde Alemania ratificó su apoyo militar a Kiev. En ese mismo clima, Moscú agregó otro episodio de alto impacto político al anunciar la detención de una ciudadana alemana nacida en Piatigorsk, acusada por el FSB de participar en un supuesto complot organizado por Ucrania para atacar una instalación de las fuerzas de seguridad rusas con un explosivo casero.
