Las autoridades francesas resolvieron extender el toque de queda parcial en sectores clave de París y prohibir las manifestaciones durante el fin de semana en ciudades como Marsella y Lyon. En la capital, la restricción de circulación regirá hasta el lunes entre las 23:00 y las 06:00 en torno a la Place de la République y el área comercial de Les Halles. Además, instituciones culturales como los museos del Louvre, Orsay y Picasso permanecerán cerradas este sábado de manera preventiva ante la posibilidad de nuevas protestas.
El endurecimiento de las medidas responde a los violentos disturbios y saqueos registrados el fin de semana previo, en el marco de movilizaciones convocadas por sindicatos, estudiantes y el movimiento de los chalecos amarillos en reclamo por el costo de vida y el precio de los combustibles. Dichas protestas congregaron a unas 550.000 personas en todo el territorio y derivaron en graves daños materiales, incluidos incendios en la oficina de turismo de Lyon y en la sede de la alcaldía de Limoges. Frente a este panorama, el presidente Emmanuel Macron anunció que sólo se permitirán movilizaciones sindicales debidamente autorizadas y coordinadas, advirtiendo sobre la intervención de sectores radicalizados.
El plan de seguridad contempla un incremento del 20% en el despliegue de las fuerzas policiales a nivel nacional. En Marsella, donde más de 500 comercios sufrieron destrozos, el servicio de transporte público quedará suspendido el sábado y el toque de queda nocturno se extenderá a toda la población, medida similar a la implementada en localidades como Niza, Tolón, Ruan y Grenoble. A nivel judicial, las autoridades reportaron 2.700 personas detenidas en todo el país y al menos 217 condenas de prisión efectiva dictadas a través de procesos judiciales abreviados.
