Comentarios del presidente estadounidense sobre la posibilidad de que Irán pudiera atacar ciudades de California han provocado una fuerte reacción en el estado. Las declaraciones se realizaron durante un acto político, donde el mandatario sostuvo que el conflicto con Irán es necesario para «mantener el mundo a salvo».
El gobernador de California, Gavin Newsom, se refirió a los dichos del presidente calificándolos de «peligrosos y trastornados». Esta respuesta subraya la tensión generada por la retórica presidencial en torno a la situación geopolítica y sus potenciales implicaciones para la seguridad interna.
Los dichos del presidente, que aludían a la capacidad iraní para «eliminar» a Los Ángeles o San Diego, han sido interpretados por autoridades californianas como un intento de vincular la política exterior con la seguridad local de manera alarmista. Esto ha llevado a una confrontación verbal directa entre la administración federal y el gobierno estatal.
