Estados Unidos y China han alcanzado un acuerdo para establecer un régimen de aranceles bajos, aplicable a un volumen de bienes que asciende a 60.000 millones de dólares. La medida busca aliviar las tensiones comerciales entre ambas potencias.
El pacto contempla la reducción de gravámenes sobre mercancías no sensibles, abarcando una amplia gama de productos que incluye desde bienes de consumo delicatessen hasta animales vivos como camellos.
