Estados Unidos ha anunciado que avanza con un proyecto de construcción de 100 kilómetros de muro en la frontera entre Arizona y México. Este desarrollo se produce en un contexto de continuas discusiones sobre la política migratoria y la seguridad fronteriza en la región.
La decisión ha generado reacciones de oposición, particularmente por parte de la Nación Tohono O’odham. Este grupo indígena ha expresado su desacuerdo con la obra, argumentando que atraviesa una zona considerada sagrada para su comunidad, afectando sitios de valor cultural y espiritual.
La construcción, que se extiende por un tramo significativo de la frontera, busca reforzar la infraestructura existente. La zona de Arizona ha sido un punto clave en los debates sobre el control de flujos migratorios y el combate al crimen transfronterizo.
