El índice de junio fue del 1,9% y confirmó una nueva desaceleración. Sin embargo, las consultoras anticipan que durante julio los precios podrían volver a ubicarse ligeramente por encima del 2%, impulsados por el turismo de invierno y algunos aumentos regulados.
La inflación volvió a desacelerarse durante junio y perforó el 2% mensual. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Precios al Consumidor registró un incremento del 1,9%, frente al 2,1% de mayo, el 2,6% de abril y el 3,4% alcanzado en marzo. De esta manera, los precios acumularon una suba del 16,8% durante el primer semestre y del 33,5% en los últimos doce meses.
Pese a la mejora del indicador general, el comportamiento de los distintos rubros mostró diferencias importantes. Recreación y cultura encabezó los aumentos con un 4,2%, principalmente por el encarecimiento de los paquetes turísticos. Le siguieron vivienda, agua, electricidad y gas, con un 3,3%, y salud, con un 2,9%. En cambio, prendas de vestir y calzado apenas avanzaron un 0,4%.
Otro dato relevante fue la distancia entre bienes y servicios. Mientras los bienes aumentaron un 1,4%, los servicios se encarecieron un 2,9%. Además, los precios estacionales crecieron un 3,4%, los regulados un 2,3% y la inflación núcleo —que excluye componentes estacionales y sujetos a regulación— se ubicó en el 1,6%.
Para julio, las proyecciones privadas no anticipan una profundización inmediata de la baja. La consultora EcoGo estima que el índice general podría ubicarse alrededor del 2,2%. El cálculo todavía es preliminar, pero ya contempla los incrementos relacionados con las vacaciones de invierno, especialmente en pasajes de larga distancia, excursiones, alojamientos y otros servicios turísticos.
La estacionalidad propia del mes podría, de este modo, interrumpir momentáneamente el descenso del índice sin implicar necesariamente un cambio de tendencia. A ese factor se suman los posibles ajustes en combustibles, servicios públicos y otros precios regulados que habían sido postergados.
Desde la consultora LCG consideran que, superados los aumentos más fuertes de febrero y marzo, la inflación regresó a una zona cercana al 2% mensual. No obstante, advierten que consolidar una reducción sostenida demandará más tiempo y dependerá no solamente del comportamiento del dólar y de la apertura de las importaciones, sino también de la capacidad para moderar las expectativas y las remarcaciones.
Así, julio podría mostrar una inflación similar o ligeramente superior a la de junio. Aunque el registro inferior al 2% representa una señal favorable para el Gobierno, el desafío seguirá siendo sostener el proceso de desaceleración en un escenario marcado por servicios que continúan aumentando por encima de los bienes y por ajustes pendientes en tarifas y combustibles.
