Estados Unidos bombardeó Irán por segundo día consecutivo, buscando impedir el control iraní sobre el estrecho de Ormuz. Irán respondió a estos ataques afirmando que alcanzó bases estadounidenses ubicadas en varios países del Golfo.
La reanudación de las hostilidades y el anuncio iraní de un nuevo cierre del estrecho de Ormuz, una ruta crucial para el comercio global de hidrocarburos, provocaron un aumento superior al 4% en el precio del petróleo. Las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente atacaron «sistemas iraníes de defensa militar aérea, sitios costeros de radar, capacidades de misiles y drones y barcos pequeños», con el objetivo de evitar el bloqueo del paso por el estrecho.
Por su parte, los Guardianes de la Revolución de Irán informaron haber atacado la Base Aérea Príncipe Hasan en Jordania, un centro de mando de drones militares en Bahréin y dos bases aéreas en Kuwait. Estos ataques se suman a los reportados el día anterior contra bases estadounidenses en Catar. El ejército de Kuwait confirmó haber respondido a «objetivos aéreos hostiles» lanzados contra su territorio.
Ambas naciones habían firmado el 17 de junio un protocolo de acuerdo que establecía una tregua de 60 días para negociar el fin del conflicto en Medio Oriente, iniciado el 28 de febrero por un ataque israelí y estadounidense contra Irán. Las ofensivas recientes ponen en riesgo este acuerdo, afectando la economía global. Medios estatales iraníes reportaron ataques estadounidenses en zonas del sur y oeste de Irán, incluyendo la isla de Qeshm y Bandar Abbas. En la ciudad de Mahshahr, una autoridad provincial informó de una víctima fatal y cuatro heridos a causa de los bombardeos. Irán condenó los ataques, señalando que «dejaron sin efecto todos los esfuerzos de estos últimos meses» para restablecer la paz.
