Donald Trump volvió a demostrar su peso dentro del Partido Republicano tras las primarias estatales de Indiana, donde al menos cinco de los siete candidatos que respaldó lograron imponerse. El resultado fue leído como una revancha política contra legisladores republicanos que habían rechazado su propuesta de rediseñar el mapa electoral del estado, una maniobra que podía favorecer al partido en las elecciones legislativas de noviembre. La campaña, que en otros años pasaba casi inadvertida, movilizó más de 13 millones de dólares, en su mayoría aportados por aliados del presidente.
El mensaje fue claro: quienes se apartan de la línea de Trump pueden pagar un costo interno. La derrota del senador Travis Holdman, con 18 años en el cargo, fue uno de los casos más simbólicos. Holdman atribuyó su caída a una fuerte campaña de ataques financiada por sectores cercanos al trumpismo y advirtió que la política nacional de Washington empieza a instalarse con fuerza en Indiana.
Las primarias también dejaron otros datos relevantes: en Ohio, Vivek Ramaswamy ganó con amplitud la candidatura republicana a gobernador, mientras los republicanos buscan aprovechar nuevos mapas electorales para ampliar su presencia en la Cámara de Representantes. Todo ocurre a seis meses de las elecciones de medio término, en un contexto difícil para Trump, golpeado por encuestas negativas sobre la economía, el costo de vida y el manejo de la guerra en Irán.
